Tu cuerpo es tuyo, también en internet
Taller de dos sesiones para explorar qué significa el consentimiento en entornos digitales.
Un taller para explorar qué significa el consentimiento en entornos digitales. La primera sesión se orienta a comprender que el consentimiento no es solo un sí o un no: tiene que ver con el autoconocimiento, los deseos, los límites, los riesgos (en entornos digitales), la comunicación y el poder. La segunda sesión sirve para detectar las violencias sexuales digitales y protegerse ante ellas, comprender algunos mandatos sexistas que dificultan el consentimiento, y pasar a la acción colectiva para protegernos y apoyar a quienes las sufren.
Objetivos de aprendizaje
- Conocimiento:
- Conocer conceptos como placer, emociones, cuidados, consentimiento, deseo, límites, comunicación y acuerdos.
- Habilidades:
- Aprender a negociar y a llegar a acuerdos, así como a pactar prácticas y juegos más seguros.
- Experimentar la autoescucha e implementar estrategias de comunicación.
- Aprender a pactar decisiones de autocuidado.
- Motivación:
- Explorar qué se siente al consensuar, y qué hace más fácil o más difícil darlo o recibirlo.
- Generar procesos de apropiación del deseo y validación de los límites.
- Promover la ética del placer y del cuidado mutuo.
Agenda
Sesión 1
- Encuadre (10 min)
- Los tres saludos (45 min)
- Ronda cachonda (20 min)
- Multiversos digitales (60 min)
- Escritura automática (5 min)
- Cierre (10 min)
Sesión 2
- Encuadre (5 min)
- Qué nos gusta y qué nos preocupa del sexting (20 min)
- Siluetas (30 min)
- Museo (10 min)
- Input teórico (30 min)
- Círculo de palabra (40 min)
- Cierre y evaluación (15 min)
Duración estimada
Dos sesiones de 2:30 horas cada una.
Público
- Adolescentes y jóvenes de todos los géneros, de 16 a 25 años.
Este taller no está diseñado para que infancias, adolescencias o jóvenes participen sin su consentimiento. Sugerimos facilitarlo a personas que hayan elegido activamente realizarlo. Recomendamos impartirlo en espacios de aprendizaje no formales: asociaciones, casales, espacios de juventud, entidades comunitarias, campamentos, etc. Si aun así optas por hacerlo en la clase de un centro educativo, o con personas que no tengan otra opción que estar ahí, deja claro desde el inicio dos cosas: que no tienen la obligación de participar en las dinámicas y juegos propuestos (pueden aprender solo desde la observación), y que nadie tiene la obligación de compartir con el grupo nada que no desee.
Número ideal de participantes
Entre 18 y 24 personas.
Facilitación
Pareja pedagógica con experiencia en el tema, con habilidades de contención emocional y capacidad de frenar discriminaciones o revictimizaciones. Es importante que sean dos personas: para observar bien las reacciones y el estado del grupo y de cada persona, y —sobre todo— para ofrecer contención si surgen emociones complejas o revelaciones.
Insumos y equipos
- Folios
- Bolígrafos o lápices
- Rotuladores gruesos
- Papelógrafos
- Celo
Recursos y materiales pedagógicos
- Antes de realizar este taller es importante leer algunas ideas fuerza sobre consentimiento y límites (PDF).
- Recomendamos realizar antes una primera sesión sobre sexualidades de Sida Studi.
- Fichas ‘Personajes chats’.
- Fichas ‘Bocadillos de chats’.
- Fichas ‘Consentimiento y riesgos’.
- Estrategias pedagógicas:
Desarrollo de la agenda — Sesión 1
Encuadre (10 min)
Preséntate y haz una breve introducción del taller (no de los contenidos, sino de la propuesta en general, para no perder el factor sorpresa). Comparte estos puntos:
- Es un taller sobre el consentimiento: su significado, su construcción y sus matices.
- Trabajaréis sobre ello durante dos días, en dos sesiones.
- Agradece su participación. Explica que sus aportes son importantes para ti y que esperas que lo que se comparta resulte interesante para todo el grupo.
Presenta los acuerdos compartidos para un espacio seguro y pégalos en una pared visible.
Los tres saludos (45 min)
Es una actividad sencilla, pero potencialmente impactante y exigente de facilitar. Puede generar debates intensos, así que quizás necesites reconducirlos hacia donde interesa. Hemos incluido preguntas que han funcionado bien en otras ocasiones.
Si diriges la conversación con firmeza, puede hacerse en 30 minutos. Si dejas que el debate se abra a otros temas, llevará más tiempo (algo que puede ser buena idea si dispones de él).
La dinámica consiste en pedir a las personas participantes que se saluden, a lo largo de tres rondas de saludos.
Saludo 1
Pide a todo el mundo que se salude como suele hacerlo, con quienes tengan más cerca. Pueden ponerse de pie para saludar a gente más lejana. Da tiempo a que cada persona salude a quien quiera; espera a que terminen y se vuelvan a sentar.
Haz algunas preguntas al grupo para escuchar distintos puntos de vista. Como todavía no saben de qué va la actividad, no conviene alargarlo demasiado.
- ¿Qué tal ha estado?
- ¿Cómo ha sido en comparación con otros saludos que has dado otras veces?
- ¿Cuál es el secreto de un saludo agradable? (Pueden salir comentarios sobre la firmeza, el contexto, quién nos saluda y dónde… Hay quien responde que sea honesto, recíproco, pausado, con contacto visual, etc.).
- En una escala del 1 al 10, ¿qué puntuación le pondríais a estos saludos? (Suele salir entre un 4 y un 7).
Saludo 2
Propón que, antes de saludarse, pacten cómo van a hacerlo en esta ronda. Como lleva más tiempo, esta vez se saludarán solo con una o dos personas. Ofrece algunas pistas para el pacto:
- ¿Hay alguna persona zurda? Quizás tengáis que negociar con qué mano hacerlo.
- Si es con la mano: ¿preferís una sola?, ¿sujetar con las dos?, ¿algún saludo especial con movimientos aprendidos?, ¿o simplemente chocar las manos?
- ¿Con besos o sin besos?
- ¿Preferís otra forma? Un abrazo, un golpecito en el hombro, un gesto con la cabeza para indicar que ya os habéis visto, un guiño…
- ¿Lo preferís con firmeza, apretado, breve, a distancia…?
- Si es con besos, ¿preferís que os toquen también la cintura o el hombro con las manos? ¿Mejor no?
- ¿Cuánto queréis que dure? ¿Más largo? ¿Más corto?
Da tiempo para que quien quiera se salude. Ahora es habitual que haya risas y comentarios, y que lleve más tiempo. A continuación pregunta:
- ¿Cómo ha sido este saludo? ¿Cómo os habéis sentido? (La respuesta suele ser más larga que la anterior; en general, mucha gente prefiere el segundo).
- ¿Cómo ha estado en comparación con otros saludos que habéis dado?
- En una escala del 1 al 10, ¿qué puntuación le pondríais?
- ¿Cómo ha sido en comparación con el primero? (Se suele describir como “más mutuo”, “sabías lo que iba a ocurrir”, “más divertido”, “con más contacto visual”).
- ¿Alguien ha preferido el primer saludo? (Cuida que no parezca una pregunta-trampa: la gente debe sentir libertad para decir lo que piense. Es probable que digan “fue menos incómodo”, “fue más rápido”, “dejó lugar a la espontaneidad”, “estaba mejor no saber qué iba a pasar”).
Al facilitar el debate tras el segundo saludo, puedes compartir estas ideas clave:
- Por lo general, como en el primer saludo, saludamos de la manera establecida o nos adaptamos a la forma de saludar de la otra persona.
- A menudo, al tener sexo, la gente sigue el estilo del primer saludo: no se pacta qué se quiere hacer (o no se puede), sino que se hace lo que se supone que “es el sexo” —empezar con algunos juegos y caricias, para pasar luego a la penetración (con juguetes, penes o dedos, en la vagina o el ano)—. Esa manera funciona para algunas personas.
- Hay quienes prefieren las relaciones espontáneas, sin pactos. Sin embargo, esto puede conducir a relaciones poco o nada satisfactorias.
- A la vez, si todo el sexo fuera como el segundo saludo, resultaría engorroso tener que negociar cada una de las acciones.
Como ni el primer saludo ni, probablemente, el segundo serían el ideal, propón al grupo probar un tercero.
Saludo 3 (¡y último!)
Ahora el objetivo es explorar cómo aprovechar lo mejor de los dos saludos anteriores y construir un saludo cómodo.
Pide al grupo que se salude de nuevo (con dos o tres personas), buscando esta vez un equilibrio entre el primer y el segundo saludo. Anima a que sea divertido y espontáneo, pero encontrando maneras de comunicarse para asegurarse de que se disfrute.
Después, haz algunas de estas preguntas:
- ¿Cómo ha sido este saludo?
- ¿Cómo ha sido en comparación con los dos anteriores?
- En una escala del 1 al 10, ¿qué puntuación le daríais?
- Si no lo habéis pactado todo de antemano, ¿cómo os habéis asegurado de estar a gusto y disfrutando? Pensad en cómo os pusisteis de acuerdo o cómo os comunicasteis: ¿qué hicisteis o dijisteis? (Puede salir la postura corporal, cómo se miraron, si conectaron con la otra persona, si imitaron lo que hacía, qué palabras usaron, cómo las expresiones faciales daban pistas, etc.).
Atender y entender el lenguaje corporal para saber si estamos a gusto puede significar prestar atención a la expresión facial, la respiración, el tono de la piel, los movimientos, los sonidos o la tensión corporal, entre otras señales.
Posibles preguntas para el debate final:
- ¿Hay ocasiones en las que no puedes rechazar un saludo?
- ¿Te ha pasado en este juego? ¿Por qué?
- ¿Cómo puede influir el estado de ánimo en el tipo de saludos (o de sexo) que nos gustaría tener realmente?
- ¿Qué cosas dificultan pedir el sexo que quieres (o expresar el que no quieres)?
- ¿Cuáles lo hacen más fácil?
- Al tener sexo, ¿cómo se podría generar la energía del tercer saludo?
- ¿Hay ocasiones en las que es mejor hablar que en otras?
A algunas personas les resulta más sencillo decir qué les gusta y qué no, y también escuchar qué le gusta a la otra persona. Este puede ser el momento de poner palabras, de forma colectiva, a lo que significa el consentimiento.
Ronda cachonda (20 min)
Pide al grupo que se ponga de pie formando un círculo, con poco espacio entre las personas pero sin llegar a tocarse. Una persona (empieza quien facilita) se coloca en el centro y nombra algo, sexual o no, que le dé placer en la vida. Si otra persona se siente reflejada, intercambia su lugar con la del centro. A medida que avance el juego, sugiere que nombren también cosas que puedan hacerse a través de las tecnologías o en espacios digitales.
El objetivo es generar confianza para romper tabúes, nombrar los deseos propios y entender la diversidad de los deseos.
- Id de menos a más: empezad por cosas fáciles de nombrar y subid el tono a medida que el grupo se sienta a gusto, o dejad que ocurra de forma orgánica.
- Si el grupo no está preparado para nombrar algunas cosas, déjalo estar y vuelve a cosas más fáciles.
- Celebra todas las prácticas.
- Suele ser muy divertida. Si no quieres hacer la segunda ronda, puedes alargar la primera y seguir disfrutando.
Después puedes hacer una segunda ronda igual, pero nombrando esas cosas que dan “susto-gusto”: aquellas que generan curiosidad pero que aún no se han probado, o que no se han hecho en entornos digitales. Aquí te interesa que salgan cosas relacionadas con las tecnologías, para ir llevando el taller a ese terreno. Puedes indagar en qué les da susto y por qué: cuáles son los miedos y qué les atrae de esa práctica.
Para la reflexión:
- ¿Cómo os habéis sentido con esta dinámica? ¿Y al verbalizar aquello que os da placer?
- ¿Os resulta fácil decirlo?
- Si la mayoría del grupo tiene sexo: ¿soléis hacerlo en vuestra vida sexual? ¿Antes, durante o después?
Presuponer lo que les gusta a las demás personas a partir de lo que nos gusta a nosotres no tiene por qué acertar. La sensibilidad de los cuerpos y los deseos funciona de forma distinta en cada persona: recurrir a “lo que se supone que es el sexo” no siempre funciona.
Multiversos digitales: teatro-foro (60 min)
El objetivo es explorar, a través del teatro-foro, los distintos escenarios en los que pueden derivar una serie de situaciones, y construir y analizar en grupo grande los diálogos posibles entre los personajes.
Preparación:
- Lee las tarjetas de las situaciones de los universos A, B y C.
- Pide tres personas voluntarias para representar a May, Cris y Wen.
- Una de las personas facilitadoras interpretará a Alex, Til y Jota; la otra facilitará el foro.
- A partir de cada situación, recrearán una conversación de chat entre las personas implicadas, usando los bocadillos en blanco.
Estas son las situaciones con las que trabajaréis:
- Situación A: May y Alex se conocen desde hace años. Tienen amistades en común y, aunque tienen ganas, todavía no se conocen mucho. Se gustan y se han intercambiado el “insta”. Empiezan a chatear y hay química. Alex está con su grupo de amigues, les cuenta que está conociendo a May y le responden que no sea looser y que le pida fotos sin camiseta. Alex siente la presión del grupo. Le escribe a May que tiene ganas de experimentar sin prisas, que no tiene claro hasta dónde quiere llegar. Al caer la noche, empiezan a chatear.
- Situación B: Cris vive su sexualidad con bastante libertad. Ha tenido varias experiencias y quiere seguir experimentando, aunque no le gusta nada que compis de clase hablen de ella a sus espaldas y la llamen “guarra”. Esta tarde ha empezado a escribirse con Til. Se conocen de vista desde hace tiempo, pero nunca han hablado en persona. Cris le propone a Til intercambiar vídeos mientras se desvisten. A Til le gusta el juego.
- Situación C: Farah y Jota salen desde hace dos meses. Están súper enamorades. Hasta ahora, a Farah no le ha interesado enrollarse con más gente ni experimentar su sexualidad con otras personas. A Jota le pasa lo contrario: tiene muchas ganas de vivir experiencias, y eso le lleva a proponer a Wen de intercambiar una foto sin camiseta.
Para cada situación, propón explorar los siguientes “multiversos” (escenarios posibles):
- Multiverso entusiasta: las personas protagonistas expresan su deseo de realizar la práctica.
- Mensajes clave para la facilitación:
- Puedes comentar lo que quieras: lo que te apetece y lo que no.
- Según las prácticas que vayan a realizar, pueden decidir cómo cuidarse mutuamente.
- Aunque hayas dicho que sí a un juego, puedes cambiar de opinión: el consentimiento es revocable.
- Mensajes clave para la facilitación:
- Multiverso susto/gusto: a una de las protagonistas le atrae la práctica, pero tiene miedo.
- Mensajes clave para la facilitación:
- Es normal que el sexting movilice miedos e inseguridades.
- La pregunta es una herramienta fundamental para abrir el diálogo, sentirse a gusto, detenerse o expresar límites.
- Es más fácil expresar límites o decir que no si nos han preguntado antes.
- Mensajes clave para la facilitación:
- Multiverso “no”, con contrapropuesta: a una de las protagonistas no le apetece esa práctica, pero sí otra.
- Mensajes clave para la facilitación:
- A veces el “no” es tajante: un cierre, una imposibilidad. Pero otras veces puede incluir una contrapropuesta, una puerta que abre otras posibilidades: un “no” con matices. Por ejemplo: “No quiero intercambiar fotos sin camiseta, pero sí fotos sexys”.
- Mensajes clave para la facilitación:
- Multiverso “no” cerrado: a una de las protagonistas no le apetece en absoluto realizar la práctica.
- Mensajes clave para la facilitación:
- Marcar límites claros y respetarlos es importante.
- Hay que aprender a aceptar los “no” con deportividad.
- Las violencias machistas pueden existir aun sin contacto físico y provocar un impacto emocional muy negativo.
- Mensajes clave para la facilitación:
A medida que se desarrollen los multiversos, la persona facilitadora que actúa puede ir mostrando insistencia, manipulación u otras violencias machistas, para entrenar y visibilizar posibles estrategias de respuesta. Puedes preguntar:
- ¿Quién se supone que tiene que saber y llevar la iniciativa?
- ¿Quién se supone que tiene que complacer para gustarle a la otra persona?
- ¿Chicos, chicas y chiques tienen los mismos miedos en el ámbito digital? ¿Qué miedos tienen?
- ¿Cómo podemos transformar estas situaciones?
- ¿Qué estrategias podemos poner en marcha?
Escritura automática (5 min)
Pide al grupo que vuelque en sus cuadernos o folios sus reflexiones y sentires sobre lo trabajado durante la sesión, sin juzgarse y sin detenerse a ordenarlos.
Deja claro que nadie lo va a leer y que no tendrán que compartirlo: es para cada quien.
Cierre (10 min)
Reparte tres post-its de colores a cada persona. En cada uno escribirán la respuesta a una pregunta:
- ¿Cómo te has sentido?
- ¿Qué te llevas del taller?
- ¿Qué cambiarías del taller?
Pregunta si alguien quiere compartir algo más. Agradece todo lo que han compartido hoy.
Si quieres y tienes tiempo al terminar, puedes ofrecer un espacio de escucha individual. Proponlo de forma ligera pero formal.
Desarrollo de la agenda — Sesión 2
Encuadre (5 min)
Preséntate y recuerda brevemente la propuesta del taller. Comparte estos puntos:
- Es un taller sobre el consentimiento: su significado, su construcción y sus matices.
- Es la segunda de las dos sesiones.
- Agradece su participación. Explica que sus aportes son importantes para ti y que esperas que lo que se comparta resulte interesante para todo el grupo.
Presenta de nuevo los acuerdos compartidos para un espacio seguro y pégalos en una pared visible.
Qué nos gusta y qué nos preocupa del sexting (20 min)
Esta dinámica tiene tres preguntas. Plantéalas al grupo y facilita un diálogo en torno a cada una:
- ¿Qué nos gusta del sexting?
- ¿Qué nos preocupa del sexting?
- ¿Qué es el consentimiento?
Siluetas (30 min)
Reparte a cada persona un papelógrafo y pídele que dibuje su silueta. A quien se atasque le puede servir una silueta sencilla, tipo “galleta de jengibre”.
Pídeles luego que escriban, alrededor de la silueta, las frases-mandato de género que han recibido a lo largo de su vida en torno a la sexualidad: ¿cómo dice la sociedad que ha de ser el sexo?, ¿cómo hay que hacerlo?, etc. Puedes sugerir algunos ejemplos:
- “Los chicos no sienten tanto como las chicas, no se enamoran igual”.
- “Si no has tenido relaciones, algo te pasa”.
- “Una chica no habla abiertamente de sexo ni lo pide”.
- “Los chicos siempre quieren sexo”.
- “La primera vez tiene que ser perfecta y especial”.
Explícales también que dentro de la silueta han de expresar cómo eso les hace sentir. Puede ser mediante dibujos, colores y formas abstractas o con palabras.
Museo (10 min)
Pídeles que peguen sus siluetas en las paredes o el suelo, bien visibles, como en un museo. El grupo recorrerá y observará en silencio las siluetas de sus compañeras. Cuando termine el tiempo, vuelven a sus lugares.
Input teórico (30 min)
Presenta los conceptos clave del documento Algunas ideas fuerza sobre consentimiento y límites. Ten en cuenta estas orientaciones:
- Recupera de los multiversos digitales algunas estrategias de diálogo para hablar con asertividad y poner límites, así como preguntas para proponer prácticas y asegurarse de que la otra persona está disfrutando.
- Evita delegar en las mujeres la responsabilidad de establecer pactos y explicitar el consentimiento para no sufrir violencias sexuales.
- Desdramatiza el hecho de haber sufrido violencias sexuales: aun con ese antecedente, muchas personas pueden vivir una vida plena y feliz.
- Ayuda a identificar herramientas colectivas para construir una cultura del consentimiento.
Círculo de palabra (40 min)
Propón un espacio de intercambio con algunas reglas:
- Quien no haya querido participar antes pero ahora quiera hablar, puede hacerlo.
- Cada quien habla desde su propia experiencia.
- Escucha activa.
- Evita juzgar.
- No os interrumpáis.
- No hay orden ni obligación de hablar.
- No hay que dar réplica a lo que dicen las demás personas.
Algunas preguntas para facilitar el intercambio:
- ¿Qué aprendizajes me llevo de este taller para mi vida?
- ¿De qué me he dado cuenta?
- ¿Hay algo que me proponga cambiar?
Cierre y evaluación (15 min)
Reparte tres post-its de colores a cada persona. En cada uno escribirán la respuesta a una pregunta:
- ¿Cómo te has sentido?
- ¿Qué te llevas del taller?
- ¿Qué cambiarías del taller?
Pregunta si alguien quiere compartir algo más. Agradece todo lo que han compartido hoy.
Si quieres y tienes tiempo al terminar, puedes ofrecer un espacio de escucha individual. Proponlo de forma ligera pero formal.
