La Repo

Sobre La Repo

Desde Aadas, Broders, Cúrcuma, Donestech, Fembloc, Learn to Check, Otra Escuela y SIDA STUDI llevamos años acompañando procesos formativos sobre sexualidades, consentimiento, autodefensa y, en particular, sobre la detección y el abordaje del discurso de odio y las violencias machistas, también en sus expresiones digitales.

En este recorrido hemos constatado la falta de materiales específicos para trabajar estas cuestiones con personas jóvenes, y cada vez son más las profesionales que nos contactan en busca de herramientas para detectar e intervenir en estas situaciones.

La Repo nace para responder a dicha demanda, sistematizando parte de nuestros saberes para ponerlos disposición de quienes acompañan a infancias, adolescencias y juventudes en sus prácticas y necesidades en relación con internet y las tecnologías digitales.

Este es un currículo de capacitación de acceso libre, disponible en español, que incorpora una perspectiva transfeminista, interseccional y de justicia social, así como un enfoque de derechos de la infancia. La Repo reúne más de veinte talleres —desde alfabetización hasta violencias sexuales—, basados en la educación popular, metodologías participativas y socioafectivas, y ofrece contenidos y materiales prácticos listos para llevar al aula, al espacio comunitario o al hogar.

¿A quién va dirigido?

El recurso se piensa para dos públicos destinatarios:

  • Quienes facilitan los talleres. Profesoras, educadoras, formadoras, facilitadoras, activistas, familiares y amigas pueden acceder libremente a los materiales y adaptarlos a sus contextos y comunidades.
  • Quienes participan en los talleres. Las sesiones están diseñadas para trabajar con infancias, adolescencias y juventudes, estudiantes y personas adultas jóvenes la protección frente a ataques digitales y otras amenazas, tanto en línea como sin conexión.

¿En qué contexto se ha desarrollado?

Los contenidos del currículo formativo se han desarrollado durante un encuentro de tres días, celebrado en mayo de 2026, en el que han participado una quincena de personas expertas en autodefensa digital feminista y violencias machistas y digitales, así como en el trabajo con personas jóvenes. Durante el encuentro se adoptó una metodología ágil para el desarrollo de los talleres, partiendo de propuestas individuales. El proceso consistió en documentar primero los talleres más consolidados, someterlos a una revisión por pares y, a partir de ahí, crear nuevos talleres cruzando los conocimientos aportados por las distintas organizaciones.

La coordinación, edición y producción han sido lideradas por un equipo interdisciplinar formado por una experta en los ámbitos de actuación, una técnica especialista en metodologías participativas y violencias digitales, y una comisión de tecnólogas feministas con trayectoria en enfoque de género, derechos de la infancia y metodologías participativas. Esta composición ha garantizado una mirada integral, que articula las dimensiones teóricas, metodológicas, éticas y políticas.

El equipo ha realizado una revisión exhaustiva de literatura especializada y de experiencias previas similares. Este trabajo de fundamentación ha resultado esencial para identificar buenas prácticas, anticipar limitaciones y diseñar instrumentos coherentes con los principios del proyecto. La comisión de expertas ha permitido detectar sesgos potenciales, mejorar la inclusividad de los guiones y reforzar la coherencia ética del dispositivo formativo.

Principios metodológicos

Los principios que se presentan a continuación han orientado tanto la elaboración de este recurso como, de forma más amplia, el conjunto de formaciones y talleres que las organizaciones impulsoras desarrollamos con infancias, adolescencias y juventudes. Constituyen el marco común desde el que nos situamos al diseñar, facilitar y evaluar los procesos formativos.

Perspectiva transfeminista, interseccional y de justicia social

El trabajo parte de una perspectiva de género y de justicia social desde los transfeminismos, atenta a la intersección compleja de múltiples ejes de desigualdad: género, identidad sexual, orientación del deseo, contexto cultural y territorial, clase social y diversidad funcional o discapacidad. Esta mirada permite identificar desigualdades y experiencias diferenciadas en el uso de las TRIC (Tecnologías de la Relación, la Información y la Comunicación), y visibilizar especialmente las violencias machistas y otras formas de discriminación.

Adoptamos un enfoque crítico que no reproduce estereotipos ni perpetúa imaginarios normativos, que atiende a las relaciones de poder y de inequidad, y que promueve la comprensión de los propios privilegios. Esta perspectiva se aplica en la composición de los grupos, en los contenidos abordados y en los casos presentados, que incorporan deliberadamente diversidad para reconocer experiencias plurales y reflexionar sobre la exclusión sin que las participantes se sientan señaladas. La intención no es solo diagnosticar las violencias, sino comprender cómo se construyen, se reproducen y pueden transformarse las dinámicas de desigualdad en línea.

Enfoque de derechos de las infancias

El enfoque de derechos de la infancia se incorpora de forma transversal y se concreta en el reconocimiento de las infancias, adolescencias y juventudes como protagonistas del proceso, con capacidad de agencia y participación activa, y no como objetos de protección o meros informantes. El derecho de las personas a ser escuchadas se materializa en espacios respetuosos y libres de juicio, con un lenguaje accesible que evita tecnicismos, infantilización y adultocentrismo. Los tiempos y las dinámicas se adaptan a las edades y a las capacidades de cada grupo.

El principio de no discriminación presta especial atención a las variables interseccionales que configuran experiencias diferenciadas en el uso de las TRIC, e incorpora referencias intencionales al género y a la diversidad —sexual, corporal, étnica, de procedencia y de contextos socioculturales—, sin recurrir a clasificaciones cerradas o excluyentes.

Los talleres se nutren metodológicamente de la larga tradición de educación popular aplicada a las tecnologías, tal como se ha usado y desarrollado en distintas regiones del mundo. Esta tradición entiende el aprendizaje como una construcción colectiva y transformadora del conocimiento, atenta al contexto social y con una intencionalidad emancipadora orientada a generar pensamiento crítico y consecuencias prácticas en la vida cotidiana. Desde este marco, se apuesta por una pedagogía no elitista, basada en relaciones horizontales entre quienes facilitan y quienes participan, que promueva vínculos de igualdad y procesos de empoderamiento de las personas y comunidades implicadas.

En coherencia con este enfoque, se emplea la metodología ADAPS —Actividad, Discusión, Aportes, Práctica, Síntesis— adaptada a cada contexto formativo, por su énfasis en la participación activa y en la construcción colectiva del conocimiento. Se complementa con un enfoque socioafectivo que prioriza la escucha activa, las dinámicas participativas y el trabajo a partir de vivencias propias y de casos preparados que permitan la reflexión sin exposición innecesaria. El objetivo es facilitar un diálogo horizontal que valore los saberes situados de las infancias, adolescencias y juventudes, sus familias, pares y profesionales.

Espacios seguros, cuidados y accesibilidad

El cuidado de las condiciones materiales y relacionales que hacen posible la participación es parte sustantiva del método: la creación de espacios más seguros, la habilitación del autocuidado y de los cuidados colectivos, y la generación de procesos inclusivos para la reflexión, el intercambio y el aprendizaje.

El diseño de los talleres incorpora medidas específicas para garantizar la participación efectiva de colectivos en situación de vulnerabilidad, no como ajustes puntuales sino como elementos constitutivos del enfoque. El lenguaje de todos los instrumentos garantiza la accesibilidad y emplea ejemplos cercanos a la realidad cotidiana de las infancias, adolescencias y juventudes a las que interpela.